Apreciaciones del trabajo docente en Competencias.
La educación basada en competencias pretende dar respuestas a los nuevos desafíos de la sociedad. El concepto de competencia en la educación puede definirse como la convergencia entre los conocimientos de la disciplina, las habilidades, la comunicación de ideas y la actitud del sujeto con su entorno. Es decir, puesto que todo proceso de “conocer” se traduce en un “saber”, entonces es posible decir que son recíprocos competencia y saber. Saber pensar, saber desempeñar, saber interpretar, saber actuar en diferentes escenarios, desde sí y para los demás. Jacques Delors, argumenta estas premisas bajo 4 pilares: Conocer, Saber Hacer, Ser y Convivir con los demás.[1]
La ANUIES precisa las competencias como:
“conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas, tanto específicas como transversales, que debe reunir un titulado para satisfacer plenamente las exigencias sociales. Fomentar las competencias es el objetivo de los programas educativos. Las competencias son capacidades que la persona desarrolla en forma gradual y a lo largo de todo el proceso educativo y son evaluadas en diferentes etapas. Pueden estar divididas en competencias relacionadas con la formación profesional en general (competencias genéricas) o con un área de conocimiento (específicas) de un campo de estudio”[2]
De esta manera, es posible decir que: las competencias en la educación, son una convergencia de los comportamientos sociales, afectivos y las habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un papel, un desempeño, una actividad o una tarea.
Competencia implica algo más, que se expresa en el desempeño. El desempeño en la educación está determinado por una manifestación externa que evidencia el nivel de aprendizaje del conocimiento y el desarrollo de las habilidades y de los valores del alumno. El resultado del desempeño son un desarrollo y un fin planificado de ciertas habilidades y destrezas específicas, que se eligen de acuerdo con el objetivo deseado.
La construcción de competencias debe relacionarse con una comunidad específica, es decir, desde los otros y con los otros (entorno social), respondiendo a las necesidades de los demás y de acuerdo con las metas, requerimientos y expectativas cambiantes de una sociedad abierta. El desempeño debe planificarse de tal manera que admita que el educando tenga un desarrollo apropiado en las distintas situaciones y pueda adaptarse a las cambiantes formas de organización del trabajo.
Desde esta perspectiva podemos plantear que las competencias se encaminan al sujeto como individuo, pero a la vez a un sujeto que debe responder a su colectivo, el hombre es y vive en sociedad; está oculto este planteamiento cuando se revisa la primer competencia genérica que se nos presenta: “Se autodetermina y cuida de sí”, donde se precisa que el egresado se conoce y se valora sí mismo, teniendo como atributos: el enfrentarse a las dificultades, identificar y manejar sus emociones, elegir alternativas de acción, analizar críticamente, asumir las consecuencias de sus decisiones y administrar los recursos disponibles.
Más sin embargo, una lectura a profundidad sobre el cuidado de sí, nos llevará a comprender que para cuidar de uno es a partir del cuidado que se tiene para los otros, al respecto Foucault refiere que:
“…Sócrates: él es precisamente el que interpela a la gente en la calle, o a los jóvenes en el gimnasio, diciéndoles: << ¿Te ocupas de ti mismo?>> el dios le ha encargado de esto, es su misión, y no la abandonará, ni siquiera en el momento en el que es amenazado de muerte. Es, sin duda, el hombre que se ocupa del cuidado de los otros…”[3]
En esta primera competencia radica todo el entramado de las demás: el autodidactismo, el trabajo en colectivo, la expresión y la comunicación, la participación con responsabilidad en la sociedad, etc. Solamente quien se domina y se reconoce puede propiciar un desarrollo de los demás.
Empero cómo puede el docente contribuir a esta encomienda, diría Phillippe Perrenoud que organizando y animando situaciones de aprendizaje, al gestionar la progresión de los aprendizajes, implicando a los alumnos en su aprendizaje y en su desarrollo, promoviendo el trabajo en equipo… por tanto en el dominio del conocimiento, las habilidades para conducir un grupo y la actitud que tengamos hacia nuestro trabajo permitirá que el docente se compenetre con los alumnos. Cobra fuerza la idea de Fernando Savater[4], que para producir aprendizaje el docente debe hacerse cómplice de los alumnos, en esa complicidad estriba el éxito o fracaso del grupo.
La perspectiva de desarrollo cambia. La base no es el conocimiento, sino la competencia, pues éstas dirigen el sentido del aprendizaje: quien aprende, lo hace desde la intencionalidad de producir o desempeñar algo, involucrándose con las interacciones de la sociedad. Las competencias son parte y producto final del proceso educativo. La Competencia es su construcción durante el proceso educativo, como también lo es su desempeño, es decir, el resultado práctico del conocer. La finalidad última es formar un ser competente, y “ser competente es realizar una actividad con un nivel de dominio considerable correspondiente a un criterio establecido”[5]
Es indudable que estamos viviendo una verdadera revolución tecnológica, producto de la investigación científica, que ha permitido al hombre en muchos campos del conocimiento lograr avances impensados en otras épocas. Hoy la tierra es plana, lo que acontece en otras latitudes es conocido en pocos minutos por todos, si una pandemia brota en un lugar puede presentar efectos catastróficos en otra latitud, del confort que se logra con los avances científicos en poco tiempo los disfrutamos todos, es nuestra aldea global un mundo tan plano.
Está revolución tecnológica también ha impactado a las escuelas, en ellas –equivocadamente- reflejamos una idea a nuestros educandos de que aplicando una serie de técnicas y métodos, podemos alcanzar la certidumbre de las cosas, o que de esa manera trabajan los científicos, en forma metódica y simplista. Nada más alejado de la realidad, pues para establecer las teorías se exige un dominio de conocimiento, una habilidad para la investigación, en pocas palabras se necesita de las competencias, claro esta no se soslaya el grado de imaginación que permite idear modelos, enunciados y formulaciones lógicas que guarden concordancia con lo observado y que por supuesto, puedan ser contrastadas y verificadas. Además se estima que la riqueza global de conocimiento acumulado se duplica actualmente cada cinco años.
Por lo tanto, cómo podemos acercarnos a la ciencia si lo que hacemos es alejar a nuestros educandos de ella, o bien, cómo puedo estar al día en el conocimiento, si los cambios son tan vertiginosos y lo que aprendí ayer no me sirve para resolver este problema hoy. Se precisa por tanto que el conocimiento ha dejado de ser lento, escaso y estable. Cómo fomentar el acercamiento a la ciencia sino proporciono mejores herramientas, desarrollo mejores habilidades y cultivo mejores actitudes. Esto muestra que el contexto en el que tradicionalmente operan las escuelas ha cambiado. La educación es el más poderoso instrumento de transformación de la sociedad.
Hoy se vive, en verdad, una auténtica, inimaginable y apasionante revolución educativa y del conocimiento en el mundo. Y por lo tanto, los retos para quienes tenemos la facultad de decidir y actuar en el ámbito educativo son realmente mayúsculos.
Hoy más que nunca, la sociedad debe centrar su mirada en la educación para encontrar soluciones a los problemas que nos aquejan. Para llevar a cabo esta tarea se requiere de gente competente, esto es con una sólida formación, con el manejo de las herramientas de la ciencia y la tecnología, con una gran sensibilidad para entender la naturaleza humana, con liderazgo, con capacidad de dirección, altura de miras y visión creativa.
[2] DE ALLENDE, Carlos María y Guillermo Morones díaz. Glosario de términos vinculadoscon la cooperación académica. ANUIES, pág. 4
[3] FOUCAULT, Michel. La ética del cuidado de sí mismo como práctica de la libertad. Pág. 64.
[4] SAVATER, Fernando. El valor de Educar. Edit. Ariel.
[5] UPN. Documentos del diplomado Competencias Docentes para la Educación Media Superior. “Competencias que expresan el perfil del docente de la educación media superior”. Pág. 2

Hola Gerardo, acabo de leer tus aportaciones y son bastante buenas, sobretodo me llamó poderosamente la atención lo que escribes en cuestión de la cita de Jacques Delors, puesto que la educación tiene que aformar 4 componentes:
ResponderEliminarSaber aprender: significa que el sujeto tiene que desarrollar y modificar sus estructuras cognitivas internas de acuerdo a la psicopedagogía constructivista y basada en el modelo de educación en competencias.
Saber hacer: desarrollar las competencias genéricas necesarias para elaborar un trabajo procedimental, el cual puede aplicar a las ciencias, a la técnica, el arte o los deportes.
saber ser: desarrollar habilidades sociales para que el sujeto aprenda que es importante dentro de la estructura laboral y social.
saber convivir: es vivir plenamente en democracia, asumiendo los valores que esa cultura demanda.
Te envío saludos.